En 1928, con diecinueve años, John Glassco escapó de Montreal y del despotismo de su padre para ir a Montparnasse. Allí permaneció despreocupado, disfrutando de cada minuto hasta dilapidar por completo su dinero y su salud. Con un humor y un candor deslumbrantes, las memorias de Glassco poseen la lógica absurda y absorbente de la aventura, son el relato de un deseo hecho realidad, al que sólo el inevitable paso del tiempo puede ensombrecer.
«Hemingway, Joyce, Djuna Barnes, Kay Boyle, Leo y Gertrude Stein, Man Ray y su egeria Kiki son descritos de manera inmediata, sin la reverencia con la que la notoriedad los ha nimbado… Este libro es canalla, adorable, excéntrico, apetitoso.»